sábado, 24 de octubre de 2009

Demasiado es poco cuando hablo de ti


Demasiado es poco cuando pienso quién eres, demasiado es poco cuando te quiero para mí. Y sin esos gestos tan tuyos, ni siquiera, sin poder saber dónde estás ya no me importa el mundo, solamente que amanezca allá donde vas. Porque creíste ser un ladrón de pecados mientras cada lección tuya era un mundo para mí, no te rogaría que te acordases de una loca que lo dejaría todo, todo menos a ti. Que solo quería compartir mis mejores promesas, que soñaba con disfrazarme de dama y ser especialista en estribillos que te nombraran dulce de mis recetas. Y volverás a contarme mil mentiras con sabor a despedida hasta que otra noche te repita que solo recuerdo los momentos de mi vida consumidos a tu lado, porque, como nunca me cansaré de decirte, demasiado es poco cuando hablo de ti.

Todavía


Todavía me invento que sé jugar a ser pequeña

lunes, 19 de octubre de 2009

Durmiendo aquí


Un día te conocí tan pequeño y dulce que me moría de ganas de que fueras mio para siempre. Tenías unos ojitos negros que sabían pedir eso que tanto te gusta, sin hablar dejabas que yo te hablase y te encantaba que me encaprichase de tu nariz. Añoro acurrucarte en mi pijama y contarte en secreto que mi vida es una mierda, que hoy ha sido un día horroroso y que no hay nadie que me consiga entender. Recuerdo que te cantaba y sentía tu respiración debajo de mi camiseta, contigo podría haberme inventado mil canciones más bonitas que cualquiera. Porque eras el único que sin entenderme me miraba dándome la razón, el primero que acudía a salvarme de aquél cajón, el único que pactaba conmigo los lloros, que me llamaba princesa sin apostar. Y es tan cierto que te añoro como que esta noche volveré a apretar mi almohada imaginando que sigues a mi lado escuchando y sin hablar.

domingo, 18 de octubre de 2009



Si pudieras volver, devolverle todo aquello a lo que la acostumbraste, decirle que todo sigue como antes...Era su mejor carta, su única opción segura de juego, pero conseguiste olvidarte de ella. Su delirio se cansó y olvidó las promesas flacas sin argumento, ahora a la cenicienta de zapatos viejos le pesa aprender a caminar de nuevo y dice no saber imaginar. Se le acabó el vuelo sobre nubes, se niega a saber acostumbrarse y nadie le da la oportunidad de preguntar porqué. Esta vez es así, lo cree tan evidente, tan para siempre, que del modo más sincero solo se atreve a vivir de un pasado que no duele. Ni siquiera se atreve a preguntarse cómo pudo sucederle a ella, lo tenía todo tan bien guardado que parecía imposible que alguien le robara su apuesta más fuerte. Esa muñeca de ojos tristes hecha de menos sentir rencor y por su mente únicamente se cruza un paisaje junto a ti.

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