sábado, 14 de noviembre de 2009

Se me escapa, me siento fuera de lugar y no sé cómo cerrar este pacto contigo. Todo en números rojos, y yo, de nuevo, me confundo. Ahora, ¿qué es lo que toca? Debo decirte que ya la decisión es mía, y que, a poco que apriete siempre es suficiente. Sabes que continuamente el tiempo que pasa tiene un precio y reconoce que, aunque me hables de destino, todo siempre termina a las 6 de la mañana. Y es que no me importa dormir sobre arenas movedizas si eres tú mi vecino de cama, pero no olvides que no me gustan los juegos de azar, siempre te lo dije. Detesto que me mires con esos ojos, ya sabes que maldigo el silencio, recuerda que yo estoy aquí por ti y no me sirve que te conformes con escucharme. Pero espera. Sírveme un trago más. Quizá hoy de nuevo no tenga prisa por respirar el final, quizá mañana, en otro instante, decida que nada debe seguir igual.

sábado, 24 de octubre de 2009

Demasiado es poco cuando hablo de ti


Demasiado es poco cuando pienso quién eres, demasiado es poco cuando te quiero para mí. Y sin esos gestos tan tuyos, ni siquiera, sin poder saber dónde estás ya no me importa el mundo, solamente que amanezca allá donde vas. Porque creíste ser un ladrón de pecados mientras cada lección tuya era un mundo para mí, no te rogaría que te acordases de una loca que lo dejaría todo, todo menos a ti. Que solo quería compartir mis mejores promesas, que soñaba con disfrazarme de dama y ser especialista en estribillos que te nombraran dulce de mis recetas. Y volverás a contarme mil mentiras con sabor a despedida hasta que otra noche te repita que solo recuerdo los momentos de mi vida consumidos a tu lado, porque, como nunca me cansaré de decirte, demasiado es poco cuando hablo de ti.

Todavía


Todavía me invento que sé jugar a ser pequeña

lunes, 19 de octubre de 2009

Durmiendo aquí


Un día te conocí tan pequeño y dulce que me moría de ganas de que fueras mio para siempre. Tenías unos ojitos negros que sabían pedir eso que tanto te gusta, sin hablar dejabas que yo te hablase y te encantaba que me encaprichase de tu nariz. Añoro acurrucarte en mi pijama y contarte en secreto que mi vida es una mierda, que hoy ha sido un día horroroso y que no hay nadie que me consiga entender. Recuerdo que te cantaba y sentía tu respiración debajo de mi camiseta, contigo podría haberme inventado mil canciones más bonitas que cualquiera. Porque eras el único que sin entenderme me miraba dándome la razón, el primero que acudía a salvarme de aquél cajón, el único que pactaba conmigo los lloros, que me llamaba princesa sin apostar. Y es tan cierto que te añoro como que esta noche volveré a apretar mi almohada imaginando que sigues a mi lado escuchando y sin hablar.

domingo, 18 de octubre de 2009



Si pudieras volver, devolverle todo aquello a lo que la acostumbraste, decirle que todo sigue como antes...Era su mejor carta, su única opción segura de juego, pero conseguiste olvidarte de ella. Su delirio se cansó y olvidó las promesas flacas sin argumento, ahora a la cenicienta de zapatos viejos le pesa aprender a caminar de nuevo y dice no saber imaginar. Se le acabó el vuelo sobre nubes, se niega a saber acostumbrarse y nadie le da la oportunidad de preguntar porqué. Esta vez es así, lo cree tan evidente, tan para siempre, que del modo más sincero solo se atreve a vivir de un pasado que no duele. Ni siquiera se atreve a preguntarse cómo pudo sucederle a ella, lo tenía todo tan bien guardado que parecía imposible que alguien le robara su apuesta más fuerte. Esa muñeca de ojos tristes hecha de menos sentir rencor y por su mente únicamente se cruza un paisaje junto a ti.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Polos opuestos


Dicen que los polos opuestos se atraen. Pero, ¿que pasa si al final todo queda en eso, pura atracción?, ¿Podemos obviar la necesidad de ser comprendidos, de sentir que se pueden compartir aspiraciones, ideales, simples ilusiones...? Puede que “amor” signifique no hacerse esas preguntas pero ¿podemos ocultar eternamente esa carencia? Seamos sensatos, la locura no puede durar eternamente, convivir significa compartir y con ello descubrimos carencias imposibles de enmascarar. Así que dejémonos de tonterías y no seamos ingenuos porque hay veces en las que es necesario echarle valor para darle un portazo a todo lo que nos da la espalda. Quizá con ello algun dia tengamos la oportunidad de encontrar lo que realmente estamos buscando.

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